Afortunadamente la historia que se escribe en Granada acerca de la Semana Santa y la incorporación de la mujer costalera, muestra las dificultades sufridas en combinación con las costumbres y tradiciones sociales.
Nadie duda de las diferencias fisiológicas (fuerza, resistencia, etc...) entre hombres y mujeres, de igual modo alguien dijo acertadamente "Si la religión, no ha sido hecha para las mujeres, la mujer, sí parece hecha para la religión" (No hay más que ver el porcentajes de fieles de cada sexo que asisten a las iglesias)
En esta ciudad, somos cada vez más, las mujeres que mostramos un claro interés por manifestar nuestra vocación debajo de los pasos, como tanto y tantos hombres procesionan en el lugar que desean. En mi caso incluso he tenido la suerte de aportar mi granito de arena en ciudades como Sevilla, con el objeto de que la mujer pueda desarrollar este papel. Pero no se trata de pelear por las cosas evidentes y diferencias palpables de cada sexo, sino por saber respetar la opción de participar en la estación de penitencia como a cada cual le plazca.
He de reconocer que la mujer, ha sido suplente en todo momento, que entró por la puerta de atrás y aún lo sigue haciendo como ausencia del género masculino, que es la última opción de la mayoría, por no decir todos, los capataces de esta ciudad, pero al mismo tiempo hemos sabido crearnos un espacio por pequeño que sea, demostrando la responsabilidad que conlleva portar a la Madre de Dios (La Mujer de las Mujeres). Cogida de la mano, de un buen aprendizaje que supone (hablo en el caso de la Virgen que porto, María Santísima de la Caridad) muchos años de esfuerzo, de la lucha por el merecimiento de un lugar privilegiado, de la capacidad de sufrimiento debajo del paso, etc.. hasta lograr el reconocimiento de que la mujer no sólo es capaz de portar un paso dignamente sino que esteticamente luzca del mismo modo que otros pasos mecidos por hombres.
Mi experiencia personal me ha enseñado que lo mejor es demostrar con hechos, si somos o no capaces y no debatirnos en duelo por el hecho de tener menos fuerza física o más o menos resistencia. Mi realidad es que todos los Martes Santos procesiono debajo de María Santísima de la Caridad y que pongo todas mis cualidades físicas, devocionales, afectivas y religiosas que poseo, que parecen ser suficientes junto con las de más de un centenar que comparten trabajadera con una servidora.
Ella, es la mujer por excelencia, y así lo ha querido.
Todo esto, es para reflejar que todo sufrimiento tiene recompensa, que los inicios no son fáciles, pero que si creemos en lo que hacemos estoy segura de que estará bien hecho. Ánimo a todas las costaleras que inician su andadura cofrade debajo de la grandiosa talla de la Virgen del Amor y del Trabajo. La cuadrilla como se dijo el pasado viernes ya esta formada, Señoras que se forma una nueva cuadrilla de mujeres costaleras es una realidad, ya sólo falta creérselo y demostrar que con trabajo y amor es todo mása fácil y la advocación que vamos a portar sabe mucho de ello.

Desde este blog, daros mi apoyo moral y físico, y en lo que esté en mi mano y pueda ofreceros, sabed que en todo momento arrimaré el hombro, por ella y por vosotras...
Yo lo pronuncio mucho debajo de La Caridad, la fé no pesa, si creemos en ella...