





No sólo hemos seguido creciendo en cuanto al número de personas que se suman a la cuadrilla, sino que amigas, las cuales, por problemas de distancia, no han podido en alguna ocasión procesionar fisicamente, han vuelto al sitio donde deben de estar, que no es otro que debajo de la Madre de Dios. Permitidme esta particular dedicación, porque ha sido ella... Desiré, una de las personas que más ha aportado debajo de esta cuadrilla, ha sabido decir una palabra poderosa, cuando las niñas estaban agotadas mentalmente, ha querido ser una hermana más, tanto dentro como fuera del paso, ha demostrado querer a la Caridad, y querer a los que la enseñaron a quererla. Ha sabido acoger a cada una de las personas que se incorporaban, ha apoyado siempre a los capataces, a sido en resumen, una costalera incondicional y desde aquí hacerle llegar el cariño tan especial que le tengo.
Las noches de ensayo como se pueden ver, ademas de ser bastante risueñas, han sido muy frías, véase, a Verónica (costalera también del Cristo de la Meditación) con la capucha de pelos, y arropada hasta arriba para combatir la temperatura. Menos mal que el esfuerzo bajo el paso compensaba alternativamente a las cuadrillas.
Todo es mejorable, pero para mi, sin ninguna duda este año, será con mucha diferencia inolvidable por como se ha desarrollado todo. Admirable el trabajo realizado por cada una de vosotras en los ensayos y aunque la participación en otros actos de la Hermandad no hayan sido muy bien acogidos por nosotras, tirense todas (yo también) un tiron de orejas, y pensad que el año próximo se puede mejorar la asistencia a este tipo de sucesos.
Demostrada queda nuestra labor como costaleras debajo de María Santísima de la Caridad, luchemos ahora por nuestra aportación a la iglesia como mujer cristiana además
Mientras hacíamos tiempo esperando la orden de entrada debajo del paso, nos quedaba incluso tiempo para hacer alguna que otra llamada con el móvil avisando que el ensayo se alargaba más de la cuenta, jeje