viernes, 31 de octubre de 2008

Presentación del Cartel Extraordinario del XXV Aniversario Fundacional. (I)

Era jueves, mes de octubre...
..."estas fechas no se pasan".

A lo largo de la mesa
hasta veinticinco almas
(¡qué curioso, hasta la fecha
coincide en todo. Igualada!)

Era veinte, a ocho días
del día de Fiesta y de "plata"
de una Virgen dominica,
Galeona, Capitana,
marinera, copatrona
de armadura y coronada.

Era un día laborable
de horas que nunca pasaban
y veinticinco personas
esperando a que llegaran,
las nueve de aquella noche.
¡Que estas fechas, nunca pasan!

Era Zaidín, era fiesta
sin estar ni señalada;
era una fe que las firmas,
en el papel, amasadas,
cocieron con devociones
y dejaron en el acta
mezcla de mil ilusiones,
peticiones, "guión y vara".

Era y fue 20 de octubre
"que esta fecha no se pasa",
como tampoco lo hicieron
cuantos con fuerza creyeron
la nobleza de la causa.

Era pues veinte de octubre:
una noche que se alarga,
un parto de fe y de arte,
un manojo de esperanzas.

Mil credos en cada firma:
"¡se cumplió lo que soñaban!"

Era el Zaidín más cristiano
hecho "Caridad" y gracia,
hecho cofrade, hecho puente,
hecho Misterio, hecho andas,
hecho palio que se mece
y hecho Semana Santa
a los pies del sortilegio
del SEÑOR DE LA LANZADA.

*Dignísima Autoridad Civil.
*Señor Presidente de la Real Federación de Hermandades y Cofradías de Semana Santa de la Ciudad de Granada.
*Señor Hermano Mayor y Cabildo de Oficiales de la Venerable Hermandad del Santísimo Cristo de la Lanzada y María Santísima de la Caridad.
*Hermanos Mayores y representantes cofrades.
*Todos hermanos:

..."que la medida del amor sea amar sin medida.


(Santo Padre Agustín de Hipona)


I.-INTROITO
De nuevo los damascos de las paredes; y los espejos venecianos y las acróteras isabelinas que a duras penas aguantan las consolas del final. De nuevo, esa Inmaculada de pelo natural del muro de la derecha, y don Juan Carlos, "el Grande", asomado desde el Jardín Francés del Carmen de los Mártires.

De nuevo los cofrades en nuestra casa, porque loes de pleno derecho y porque este Gobierno local así nos hace sentirnos cada vez que solicitamos el exquisito, el elegante y medido "salón palatino" de los "Plenos" de Granada.

Gracias por esa sensibilidad especial hacia el grupo más nutrido, activo e ingente que no es otro que el cofrade. Y de nuevo, allá donde esté, gracias por decorar así, como sólo un intelectual podía, don Antonio Gallego Burín.

II.-DEDICATORIA

No es nada; no es casi nada si los ojos están puestos en un 1541 que fuera el año de fundación de la primera Hermandad de Penitencia granadina; no es casi nada pero un cuarto de siglo ha bastado a quienes llevan animosos el egregio e incontestable misterio de la Sagrada Lanzada; no es casi nada y lo es todo para quienes a penas si han estrenado sus ojos y ya pasean sus manitas por los fríos metales de las violeteras de un palio, por el tacto suave de los brocados de una mesa ante la que se sientan sus padres, por el áspero plástico que protege los varales que dormitan ingrávidos en una casa que es frontera entre Granada y Armilla.

No es casi nada y en un cuarto de siglo, sus mayores han pasado noches en vilo bajo los cielos de nervaduras de la Catedral, bajo los casetones del Sagrario o en los entoldados blancos que anuncian, desde el acerado de "Los Dolores", cada año, que ya es Semana Santa en el Zaidín.

No es casi nada el tiempo pasado, como no lo son sus cuerpecitos de niños, y todo el texto le pertenecen a esos que verán cumplir muchos más aniversarios, quién sabe si en otra Comisión. Hoy él no lo sabe, porque sus ojitos azules y el verano de su pelo no están más que para hacer felices a los suyos. Pero cuando la memoria ya no acuda a este día, cuando la arquitectura de la Casa de Dios campee sobre los tejados de Santa Adela, estos veinticinco años habrán servido para que un cofrade, que en brazos de su madre Lola viera pasar un cuarto de siglo, siga con el bendito sueño de una Hermandad, que al igual que el nombre, heredó de su padre.

Y ese día, este pregonero sabrá que dichos años no son nada, ¡o sí!, para Diego Santiago, uno más que ya es hijo del Señor de la Lanzada.

Niño Diego, allí en la Colonia, nunca te faltarán "titos". De los de verdad; más verdad incluso, que los de sangre propia.
III.- ¿CABE TANTO EN UN LIENZO?
Paraos a pensar un momento. ¿Cómo caben nuestros palios por los dinteles embebidos de las Iglesias? ¿Cómo caben tantos en las aceras? Pensad, pensad un instante tan sólo... ¡Cómo lo que no cabe pasa y lo que puede pasar, no cabe!

Dame prioste, la medida
que dista de jamba a jamba,
que por la puerta del Templo,
Cristo, al parecer, no pasa.
Aguarda prioste, al dato,
anótalo atento. ¡Vaya!
Cristo que es del Templo dueño
es un extraño en su Casa.
¡Por Dios que es verdad! ¡Qué acierto!
"Todo es posible en Granada".
Hasta que mi Dios bendito,
el mismo que traspasaran,
el Hijo de Caridad
la de femenina guardia...
...este Mismo, el Portentoso
de santísima labranza
en el Sagrado Misterio
de su Sagrada Lanzada,
por capricho de sayones,
de zelotes de comparsa...
...por la puerta de Dolores
¡que es la puerta de su casa
(fíjate, que así es la cosa)
es tan GRANDE, que no pasa!


Si el Cristo crucificado no cabe entre las modernas medidas de la puerta de su Iglesia, no esperéis del orador que en sus palabras quepan todo lo que habéis amasado desde hace veinticinco años; para eso estaba Manuel Prados Guillén, para hacer posible el milagro de alquimista que es su obra.

Manuel pinta en sus lienzos los últimos alientos del sol de Granada, despojado de la brillantez de otros lares. Porque nuestro sol tiene un dorado melancólico. Pinta también un velo de historia desplegado delante del espectador, porque todos sus cuadros tienen esa atmósfera volátil, casi poética, leonardesca, que los hace fácilmente identificables.

Manuel es pintor nazarenista que huye del cuattrocento. Es autor que se echó a las espaldas una cámara de fotos en el siglo XIX, para pintar el símbolo y lo castizo. Manuel, con cada brochazo caliente, manda un telegrama a Mariano Fortuny y conjura las mismas musas que Bertuchi.

Manuel huye de esa violencia que tanto aplauden algunos para crear el más perfecto de los tipos populares. "Sólo en los almacenes de nuestro pintor puede vivir el vaporoso y exquisito tejido de esa hermana camarera". Su estilo es tan costumbrista y especial, que cualquiera de sus obras lleva el sello de otros tiempos. Porque Manuel Prados Gullén, es el "pintor de la historia que no pasó pero que debería ser contada".

Por su laboratorio pasan los cantaores del lienzo del "Manué", las manolas granadinas a la vera de la "Esperanza" y esos ángeles humillados de dolor que se me antojan, los que hizo José de Mora para las Angustias de la Catedral de Jaén. Y es que pocos son capaces de pintar todas las esencias de Granada, sin tan siquiera dibujar uno solo de sus espacios urbanos.
Lolo, este año, tu lienzo finalista, nos ha anunciado a muchos, la Semana Santa de 2009.


1 comentario:

Pitu dijo...

Pero que grandisimo pregonero.
Es, sin duda, una apuesta segura para cada hermandad.
Muchas gracias por las palabras vertidas el 25 de octubre en el consistorio granadino.